La visita y su mensaje

La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Puebla por décima ocasión no tuvo nada de casual. En pleno acomodo de fuerzas rumbo a los procesos electorales, cada gira es un acto de campaña no declarada.

La visita y su mensaje

Escrito por:
Martha Berra

Praxis

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La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Puebla por décima ocasión no tuvo nada de casual. En pleno acomodo de fuerzas rumbo a los procesos electorales, cada gira es un acto de campaña no declarada.

El mensaje es el mismo de siempre: continuidad, control y disciplina interna. Lo que cambia es el contexto, porque ahora hay una ciudadanía cada vez más escéptica y exigente, menos dispuesta a comprar discursos.

El pronunciamiento de Omar García Harfuch sobre seguridad busca imponer una narrativa de orden y eficacia, pero choca con la realidad cotidiana.

La seguridad se presume pero sigue sin traducirse en una sensación real de tranquilidad. En tiempos electorales, el tema deja de ser política y se convierte en estrategia de posicionamiento.

El espectáculo de la indignación

El caso de Lydia Valdivia dejó una lección que nadie parece querer asumir. La fiscal Idamis Pastor confirmó, en entrevista exclusiva para A Tiempo Noticias, que la joven fue localizada y que no fue víctima de un delito.

La pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿quién responde por el daño provocado cuando la indignación se activa? No toda ausencia es una desaparición forzada y no todo conflicto personal debe escalar a crisis pública.

Convertir el espacio público en rehén de causas mal sustentadas no es justicia, es abuso y se debe castigar.

Mientras se normalicen los bloqueos como método de presión, se seguirá castigando a ciudadanos que no tienen nada que ver con el hecho. Denunciar estas prácticas no es criminalizar el dolor, es defender el orden y ejercerlo como un derecho.

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