En tiempos donde la política suele verse como un camino de ambición personal, encontrar perfiles que construyen desde el servicio genuino resulta no solo refrescante, sino necesario.
Ese es el caso de Karla González, presidenta honoraria del Sistema Municipal DIF de San Martín Texmelucan, cuya labor ha dejado de ser una agenda institucional para convertirse en un acompañamiento real a los sectores más vulnerables.
Su trabajo coordinado con la señora Cecilia Arellano, presidenta del DIF Estatal, le ha permitido que estos esfuerzos no queden en lo superficial, sino que se traduzcan en acciones visibles. Porque lograr tejer una red de apoyo que prioriza lo humano sobre lo político no es fácil y no cualquiera lo logra.
Pero sería ingenuo ignorar el contexto y también hay que decirlo, en 2027 habrá elecciones intermedias y la región de Texmelucan observa con atención los perfiles que han construido presencia pública. En ese escenario, la figura de Karla González surge como una carta fuerte porque su presencia pública nace del servicio, no de la aspiración. Y esa es quizá la mayor virtud y a la vez su principal atractivo político.
Si llegara el momento de participar en una boleta electoral, se colocaría como una de las mejores representantes municipales del DIF en Puebla, porque la distingue su capacidad de conexión humana en comunidades reales, con problemáticas reales. Y en una región compleja como Texmelucan, esa cercanía pesa.
No sé si la política será su siguiente paso. Lo que sí sé es que ha demostrado que servir también puede ser una forma digna de hacer política, incluso antes de entrar en ella.
Por amor al campo… y a Puebla
En otro tema y ya entrada en el análisis al servicio público, pero desde otra trinchera que es la mediática. Sicom y el programa “Por Amor al Campo” representan hoy una plataforma valiosa para visibilizar que el campo poblano es el corazón económico y social del estado.
Regresar a la conducción de este espacio televisivo es para mí un placer. No solo porque es un espacio noble, sino porque su esencia está en reconocer la dignidad del agricultor, del productor, de quienes trabajan la tierra todos los días sin reflectores, pero que sostienen nuestra mesa, nuestra economía y parte de nuestra identidad.
“Por Amor al Campo” expone, informa, conecta y reconoce. Visibiliza esfuerzos, retos, historias y logros. Y lo hace a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, que ha entendido que apoyar al productor no es un favor, sino una obligación del Estado para fortalecer la cadena productiva, la autosuficiencia alimentaria y la economía rural.
Ser transmisora de mensajes así es un privilegio. Porque cuando la comunicación pública se usa para dignificar y cuando las instituciones se convierten en puentes reales entre el gobierno y la gente, algo está caminando bien.
Y cierro hilando ambas reflexiones, porque cuando se hace trabajo con sentido humano, la empatía pesa más que el ego y el servicio importa más que el reconocimiento.

