A partir de este 16 de enero, entró en vigor en México la prohibición total de los vapeadores, cigarros electrónicos y dispositivos similares, tras una reforma a la legislación en materia de salud.
La nueva normativa establece que queda prohibida la fabricación, distribución, comercialización, venta, importación, exportación, transporte, almacenamiento y publicidad de cualquier dispositivo electrónico diseñado para vaporizar o calentar sustancias, con o sin nicotina.
Quienes incumplan la ley podrán enfrentar penas de prisión que van de uno a ocho años, así como multas económicas que pueden alcanzar varios cientos de miles de pesos, dependiendo de la gravedad del caso.
La legislación aclara que la posesión y el consumo personal no están penalizados, siempre que no exista intención de vender o distribuir estos productos.
Las autoridades señalaron que la prohibición forma parte de una estrategia de salud pública para reducir los riesgos asociados al vapeo, principalmente entre menores de edad y jóvenes, ante el incremento en el uso de estos dispositivos.
Con esta medida, México refuerza su marco legal para el control de productos relacionados con el consumo de nicotina y otras sustancias, marcando un nuevo escenario para este mercado en el país.








